Hay costumbres que no fallan: el café de la mañana mientras se ojea el periódico, leer el menú en el bar de siempre, repasar la lista de la compra antes de salir de casa. Pequeños rituales que dependen de algo que damos por sentado: ver bien de cerca.

Hasta que un día, sin avisar, el brazo se queda corto. Te encuentras alejando el móvil, entornando los ojos para leer la etiqueta de un bote en el supermercado o pidiéndole a alguien que te lea la letra pequeña. Si te resulta familiar, es que la presbicia ha llamado a tu puerta.

Y aquí está la buena noticia: ya no tenemos que llevar gafas todo el día para resolverlo. Existen las lentes de contacto progresivas, y mucha gente que las prueba nos dicen lo mismo: «¿por qué no lo he hecho antes?».

¿Qué son exactamente las lentillas progresivas?

Imagina una lente con varias zonas de enfoque integradas en un solo cristal: una para ver de lejos, otra para distancias intermedias y otra para ver de cerca. Tu ojo, sin que tengas que pensarlo, va seleccionando la zona que necesita en cada momento.

Es algo parecido a lo que hacen las gafas progresivas, pero directamente sobre el ojo, sin montura, sin marco y sin que nadie note que las llevas. Conduces, lees, haces deporte… todo sin la “incomodidad” de las gafas.Lentes de contacto

¿Cómo saber si te conviene plantearte el cambio?

No hace falta que llegues al límite. Algunas señales muy cotidianas indican que es buen momento de informarse:

  • Notas que necesitas más luz que antes para leer.
  • Te cansa la vista después de un rato con el móvil o el ordenador.
  • Estiras el brazo para enfocar un papel, una etiqueta o el menú.
  • Ya llevas gafas progresivas pero te resultan incómodas para hacer deporte, conducir o moverte por casa.
  • Te gustaría volver a usar tus gafas de sol favoritas sin tener que graduarlas.

Si te identificas con varias de estas situaciones, merece la pena hacerse un estudio. No por capricho, sino por calidad de vida.Lentes de contacto o gafas

El estudio personalizado: la pieza clave

Una verdad importante: no todas las lentillas progresivas son iguales, como no todos los ojos lo son. Existen distintos diseños, materiales y contenidos en agua, y la diferencia entre acertar o no, suele estar en encontrar la combinación que encaja con tu ojo y con tu vida.

Por eso, antes de poner ninguna lentilla, en Zamarripa Ópticos hacemos un estudio de adaptación personalizado, en el que valoramos:

  • La superficie ocular y cómo se comporta tu lágrima.
  • Tu graduación exacta y cómo varía a distintas distancias.
  • Tu estilo de vida: cuántas horas las usarás, en qué entornos, si hay polvo, aire seco, pantallas, deporte, conducción nocturna…
  • Tus expectativas: no es lo mismo querer lentillas para tus clases de pádel dos veces a la semana que para llevarlas todas las tardes después del trabajo.

Con toda esa información, el optometrista te recomienda la lentilla más adecuada para ti y te acompaña durante el proceso. Adaptarse a una lentilla progresiva puede llevar unos días, y conviene hacerlo bien guiado.Estudio del ojo

Algunas dudas que nos planteáis a menudo

 ¿Son cómodas? ¿Se notan?

La mayoría de las personas se olvidan de que las llevan a las pocas horas. Eso sí, hay un porcentaje pequeño de gente a la que le cuesta más adaptarse, y por eso el seguimiento del optometrista es tan importante.

¿Tengo que renunciar a las gafas?

Para nada. Las lentillas y las gafas se complementan. Lo recomendable es alternar: hay momentos del día (al final de la jornada, en casa, en ambientes muy secos) en los que tus ojos agradecen descansar de la lentilla. Vivir solo con lentillas no es la mejor idea; combinarlas con gafas, sí.

¿Puedo llevarlas si tengo mucha graduación?

Hoy en día se adaptan progresivas en un rango bastante amplio de graduaciones. La única forma de saber si tu caso encaja es haciéndote el estudio.

¿Y si llevo años sin usar lentillas porque me molestaban?

Las lentillas han evolucionado mucho con el paso del tiempo: materiales más cómodos, mejor hidratación, mayor variedad de diseños. Si las dejaste hace tiempo por incomodidad, puede merecer la pena hacerse de nuevo el estudio.

Pequeños hábitos que marcan la diferencia

Si finalmente das el paso, hay rutinas básicas que conviene mantener:

  • Lávate siempre las manos antes de manipularlas.
  • Respeta el tiempo de uso que te indique el optometrista.
  • Descansa unas horas al día sin lentillas, alternando con tus gafas.
  • No duermas con ellas, salvo que sean específicas para ese uso.
  • Acude a tus revisiones de seguimiento.

Estos pequeños gestos son grandes resultados a largo plazo.

Una atención cercana y especializada en el centro de Tudela

En Zamarripa Ópticos, tu óptica de referencia en La Ribera, dedicamos tiempo a este tipo de adaptaciones porque sabemos que cada caso requiere su estudio.

Si tienes dudas o necesitas más información sobre este tema u otro relacionado con tu salud visual, contacta con nosotros.

Estaremos encantados de ayudarte a verlo todo mucho más claro.

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